Descubre el acero galvanizado, un recubrimiento imprescindible en la industria

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Hoy en día, el acero galvanizado es un material que cuenta con un extenso campo de aplicaciones dentro del ramo de la construcción gracias a sus características como protección versátil y económica. El acero galvanizado es un material que se caracteriza por tener un acabado resistente a las rayaduras y ser muy duradero.

Producción

El acero galvanizado se obtiene tras un proceso de galvanización con diferentes técnicas.

El método de galvanización por inmersión es el más común y consiste en recubrir con varias capas una aleación de hierro-zinc. Por lo general, el acero se recubre con cuatro capas, tres capas son de la aleación y se denominan gamma, delta y zeta. La última capa, denominada eta, está compuesta únicamente de zinc y confiere al recubrimiento su característico aspecto gris metálico brillante. Estos recubrimientos por inmersión en zinc fundido destacan por cubrir la totalidad de la superficie de acero, tanto los exteriores como los interiores de partes huecas.

Existen otros métodos de fabricación de acero galvanizado, como el galvanizado continuo, que consiste en hacer pasar finas hojas o alambres de acero a través de zinc; también la técnica de rociado o pintado del acero con zinc fundido. Sin embargo, es más aplicada la técnica de inmersión, debido a que forma enlaces más fuertes.

Con la técnica de electrogalvanizado se obtiene una capa relativamente fina de zinc sobre la superficie de acero, y a su vez, se forman enlaces permanentes entre ambos metales.

La cantidad de uniones zinc-acero y la profundidad de dichas uniones son factores que están en función de la técnica que se utilice para procesar acero galvanizado y que repercuten en su calidad y duración.

Ventajas de la galvanización del acero

Un recubrimiento galvanizado le otorga al acero una excelente protección, ya que al estar constituido de varias capas de aleaciones zinc-hierro de alta dureza y una capa externa de zinc, cuenta con un sistema muy resistente a los golpes, a la abrasión y a la corrosión.

Su resistencia a la corrosión se ve reflejada en tres efectos. El primero, denominado “protección por efecto barrera” consiste en el aislamiento de cualquier medio ambiente agresivo. En segundo lugar, la “protección catódica por ánodo de sacrificio” es aquella donde el zinc actúa como la parte anódica de la corrosión, de esta manera, mientras haya presencia de recubrimiento de zinc, el acero estará protegido. Por último, el efecto de “restauración de zonas desnudas” se refiere a que los productos de corrosión del zinc consiguen tapar posibles discontinuidades en el recubrimiento que puedan surgir por golpes o corrosión.

La galvanización, además, brinda protección contra las condiciones climáticas del lugar en el que la pieza de acero se encuentre y también protege contra agentes contaminantes como el óxido de azufre y los cloruros.

La durabilidad del acero galvanizado es otra característica destacable. Para tener una idea de esta propiedad, una pieza de acero galvanizado industrial recubierto con una capa de zinc de 0.1 mm de grosor, en condiciones normales, puede durar hasta 70 años.

Además de ser duradero y resistente, el #acero galvanizado es barato y se puede reciclar varias veces. Click Para Twittear

Aplicaciones del acero galvanizado

Dadas sus características, el acero galvanizado encuentra aplicaciones diversas en sectores como el automotriz, marítimo, industrial y de construcción.

Es frecuente encontrar productos fabricados con acero galvanizado que van, desde una cubeta, lámina o placa para construcción, hasta torres de alta tensión y diversas piezas estructurales.

Si requieres piezas de acero galvanizado para cubrir tus necesidades, no dudes en contactar con los especialistas.

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