México y el negocio automotriz

Cosmos . Materiales y maquinado, Vehículos y sus partes 1406 Sin comentarios

La industria automotriz es una de las pocas industrias que, pese a su carácter centenario, conserva su relevancia central dentro de las sociedades contemporáneas. Una proporción importante de las exportaciones, el empleo y el producto interno bruto de los países productores de autos depende de esta industria.

Su historia en México data de 1925 con la instalación de las líneas de ensamblaje de Ford; más adelante, en 1935 llegó la empresa que se convertiría en el mayor productor de vehículos a nivel mundial: General Motors, en tanto que en 1938 inicia operaciones Automex, que posteriormente se convertiría en Chrysler. Todas ellas centraron su actividad operacional en el montaje de vehículos destinados al mercado local que anteriormente tenía que recurrir a las importaciones para satisfacer su demanda.

La industria automotriz se ha convertido en uno de los sectores más dinámicos de la economía mexicana en los últimos años, al tiempo que llegan al país nuevas y más cuantiosas inversiones de las principales firmas automotrices y el sector se instala como una de las plataformas de exportación más importantes y dinámicas del mundo.

En los últimos meses hemos sido testigos de grandes anuncios por parte de fabricantes de autos que se refieren al inicio de obras o apertura de plantas de producción de automóviles en México.
Por ejemplo, Audi (Puebla), VW (Puebla), Hyundai (Nuevo León), Honda(Celaya), Renault-Nissan- Daimler (Aguascalientes), FAW (Chihuahua), Daewoo (Hidalgo), BMW (San Luis Potosí), Mazda (Guanajuato), Mercedes Benz (Aguascalientes).

Destaca, además, la inversión en plantas que producirán vehículos premium, lo que significa el reconocimiento de la buena manufactura que se ejecuta en el país.

México fabrica 50 modelos diferentes y exporta autos a 120 países. Del 2007 al 2013 registró anuncios de inversión por 19,149 millones de dólares en el sector automotriz2. La industria automotriz es la más importante dentro de las industrias manufactureras y contribuye con aproximadamente el 3% del PIB y ocupa emplea a casi 500,000 personas.

Resultan ser noticias muy positivas desde el punto de vista económico, ya que estas importantes inversiones están seguidas de la generación de fuentes de empleo y sobre todo fomentan el desarrollo de la cadena productiva que significa oportunidades de crecimiento para la industria local de autopartes. Además, México es ya el segundo socio comercial de Estados Unidos, el mercado más importante del mundo aún. Más del 80% de la producción automotriz sale del país a través de exportaciones y Estados Unidos es el mercado principal con más del 60% del total.

Sin embargo, la relación directa con el mercado de Estados Unidos, implica que su comportamiento esté ligado a su economía, por ejemplo, la crisis del 2009 afectó significativamente las exportaciones mexicanas de automóviles a ese destino.

En el ámbito mundial, el fenómeno de globalización ha generado un aumento en la competencia e interdependencia entre empresas y países. A consecuencia de ello, durante los últimos 20 años los países en vías de desarrollo (entre ellos México) han adoptado políticas de liberalización económica, muchas utilizando las exportaciones como estrategia principal de desarrollo. Debido a esto y dada la necesidad de aumentar la productividad y competitividad de la base industrial local, han intentado fomentar el desarrollo de nuevos modelos de producción. En este sentido, las cadenas productivas han servido de apoyo para que las empresas locales se conecten con empresas trasnacionales y logren aumentar los niveles productivos. Para lograrlo es necesario contar con una política industrial que fomente el desarrollo de la industria local, junto con un enfoque dirigido a potenciar las ventajas competitivas de la región. En el caso de México, los lazos productivos entre las empresas locales y las grandes automotrices que se han asentado en el país no son tan estrechos.

Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) la industria automotriz mexicana debería evolucionar de ser una plataforma de exportación dependiente de insumos norteamericanos a un verdadero centro de manufactura que cuente con una base integrada de proveedores localizada en el país. Basándose en extensas entrevistas a las empresas, las asociaciones sectoriales y las autoridades gubernamentales pertinentes, además de visitas a las plantas productivas de las ensambladoras de vehículos y los fabricantes de autopartes, se proponen tres medidas para lograr esta transformación: a) instrumentar una visión para la industria consistente con la estrategia nacional de desarrollo, b) atraer a los inversionistas extranjeros prioritarios que aún están ausentes, y c) integrar la base de proveedores y profundizar la cadena productiva automotriz en México.

El tercer punto es el que se traduce en la gran oportunidad para la industria local, sobre todo en la cadena de proveeduría de segundo nivel donde hoy en día se importan más de 30 mil millones de dólares en partes y componentes. Se estima que en el país hay alrededor de 1,200 proveedores asociados al sector, de los cuales sólo aproximadamente 500 son nacionales.

México tendrá que tomar las medidas necesarias para garantizar la cadena productiva además de seguir trabajando en diversificar las exportaciones automotrices para disminuir la dependencia del mercado estadounidense, ya que durante esta década se podría presenciar el crecimiento y posicionamiento de la industria automotriz mexicana, a pesar de la tambaleante recuperación de las ventas globales del sector.
También es importante tomar en cuenta y observar no sólo los efectos de la industria automotriz del lado de la oferta (de inversiones a empleos) sino también de la demanda de recursos ambientales, económicos, sociales y laborales que genera la mayor producción y consumo de autos privados.

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