Entrevista en Global Report con nuestro CEO - Chemlogis

Publicado el 18/Jun/2026

 

Validamos a través de nuestra experiencia de más de 35 años, los factores determinantes que interrumpen las líneas de producción en México. Las oscilaciones en el suministro transnacional y la inflexibilidad de los grandes distribuidores masivos generan cuellos de botella que los algoritmos no resuelven ante las modificaciones normativas aduaneras. Diseñamos tu continuidad mediante un amplio portafolio de alternativas con disponibilidad física de especialidades químicas y formatos específicos por aplicación de diversos orígenes. Acerca de esta realidad, compartimos la reciente entrevista a nuestro CEO, León Freiman, en el Global Report.

“La pandemia nos enseñó que el ‘por si acaso’ es más importante que el ‘justo a tiempo’, por lo que la resiliencia se ha convertido en el criterio principal de las cadenas de suministro, incluso por encima del costo.”

Leon Freiman
CEO Chemlogis

¿Cómo pueden las tensiones geopolíticas reposicionar a México en el mercado químico global?

México podría convertirse en un punto focal regional para la manufactura, siempre que no se impongan aranceles vinculados a requisitos de contenido local. Sin embargo, el potencial de México para atraer nuevas instalaciones productivas en el sector químico es limitado debido a los obstáculos regulatorios. Además, muchos de los insumos necesarios para la producción química provienen de terceros países.

La industria debe mantenerse un paso adelante, en un contexto que cambia con rapidez. Si bien las tensiones pueden abrir oportunidades, también traerán obstáculos y retrasarán la toma de decisiones.

¿Cómo se está adaptando el sector a las disrupciones en las cadenas de suministro?

En primer lugar, todos están enfocados en pensar y actuar en el corto plazo. Se tomarán decisiones importantes tanto para traer producción a la región como para reubicarla fuera de ella. Los tiempos de decisión más cortos benefician a Chemlogis gracias a nuestra flexibilidad y agilidad en el servicio.

La pandemia nos enseñó que el “por si acaso” es más importante que el “justo a tiempo”, por lo que la resiliencia se ha convertido en el criterio principal de las cadenas de suministro, incluso por encima del costo. Algunas características de los grandes jugadores, como la trazabilidad, la confiabilidad y el apego a especificaciones, son determinantes, y muchos actores medianos y pequeños ya han incorporado estos procedimientos.

Además, las fusiones, adquisiciones y la consolidación de productores han eliminado muchas fuentes de suministro del mercado y, ante la planeación que exigen las compras globales, contar con mayor flexibilidad y un portafolio más amplio se vuelve indispensable.

¿Cuál es la ventaja de ser una empresa mediana?

Los distribuidores grandes carecen de nuestra versatilidad: no tienen la flexibilidad ni la infraestructura para producir mezclas muy específicas en volúmenes o formatos particulares. Requieren grandes volúmenes para justificar esos costos. Además, la idea de que los grandes solo operan entre sí está superada, ya que los distribuidores de gran escala generalmente evitan las especialidades porque representan márgenes marginales para ellos.

El negocio de distribución parece tener bajas barreras de entrada, ya que cualquiera puede abrir un punto de venta y comenzar a comercializar productos, pero conocer a los proveedores, entender la industria, dominar los matices de cada producto y ganarse el reconocimiento del mercado es lo verdaderamente difícil. Esta industria se construye sobre el reconocimiento: si no te conocen, eres irrelevante. Por eso, las especialidades representan una oportunidad para nosotros, nos permiten aportar valor real y evitar los márgenes reducidos de los commodities.

¿Cuál es el posible impacto en el sector de las recientes Leyes de Hidrocarburos y Aduanas?

Chemlogis no se verá impactada directamente, pero como país, todos estamos en el mismo barco. Si el barco encalla, nos afecta a todos. Dicho esto, es fácil criticar las acciones del gobierno, pero gobernar un país de 130 millones de habitantes no lo es. Sin embargo, creo que México debe abrazar el desarrollo y el bienestar como principios rectores, lo que requiere inversión y, a su vez, demanda apertura económica con políticas y reglas claras e irrevocables. La industria y la inversión privada son el vehículo hacia el progreso y deben visualizarse como el camino hacia un mejor futuro para el país. Europa apostó demasiado por restricciones industriales y energéticas, y ahora enfrenta las consecuencias económicas de esas políticas: cierres, desinversión, desempleo y costos de producción y consumo interno elevados. Las regulaciones son necesarias, pero deben ser constructivas y proporcionales a su costo. Todos estamos en el mismo barco y todos queremos que avance; unas regulaciones bien diseñadas lo harán posible.

¿Cuál es su visión sobre el futuro del sector en México?

Soy optimista y creo firmemente en el potencial de México, pero aún queda trabajo por hacer y cosas que transformar. Lo único constante en la vida es el cambio, y hay que adaptarse continuamente, observando con atención dónde están las oportunidades, cómo evolucionan las necesidades de los clientes y cuáles son los verdaderos motores estructurales del mercado. La tecnología es fundamental, pero los negocios no se conducen en piloto automático. Hay que evaluar constantemente hacia dónde sopla el viento y recordar que el mundo que habitamos es físico y está al servicio del progreso humano. Por eso, a pesar de las capacidades predictivas que ofrecen las máquinas, la cognición humana seguirá siendo indispensable; la inteligencia humana superará a la inteligencia artificial en visión estratégica y en la ejecución de alto nivel.

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