El color es un atributo crítico en múltiples industrias, especialmente en alimentos, bebidas, cosméticos y materiales. No solo influye en la percepción del consumidor, sino que también puede ser un indicador de calidad, autenticidad o incluso de contaminación.
Sin embargo, el análisis de compuestos responsables del color en matrices complejas representa un reto analítico importante. En este contexto, la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) se posiciona como una técnica clave para la identificación y caracterización de compuestos orgánicos asociados al color.