La industria cosmética y de perfumería requiere altos estándares de calidad, reproducibilidad y autenticidad en sus formulaciones aromáticas. En este contexto, la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS) se ha consolidado como una de las técnicas analíticas más robustas para la identificación, separación y validación de compuestos volátiles presentes en fragancias.