La moneda mexicana registró una depreciación frente al dólar ante el aumento de la tensión geopolítica en Medio Oriente y el alza del petróleo, mientras inversionistas mantienen atención sobre las decisiones de política monetaria en Estados Unidos.
La incertidumbre generada por el conflicto geopolítico en Medio Oriente volvió a impactar los mercados internacionales y provocó presión sobre diversas monedas emergentes, entre ellas el peso mexicano.
Durante la jornada, la divisa nacional mostró una depreciación frente al dólar estadounidense, influida principalmente por un entorno de mayor aversión al riesgo y por el repunte de los precios internacionales del petróleo.
El movimiento ocurrió después de que el gobierno estadounidense rechazara una propuesta de respuesta emitida por Irán en torno a las negociaciones impulsadas por Washington, situación que incrementó la preocupación de los inversionistas sobre una posible prolongación del conflicto regional.
Uno de los principales focos de atención del mercado continúa siendo el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el transporte global de petróleo. Los temores relacionados con posibles afectaciones logísticas en la zona impulsaron las cotizaciones energéticas y aumentaron la volatilidad financiera.
En este contexto, el tipo de cambio alcanzó niveles cercanos a las 17.20 unidades por dólar, mientras el comportamiento del billete verde frente a otras monedas internacionales permanecía relativamente estable.
Analistas del sector financiero señalaron que el fortalecimiento de la prima de riesgo geopolítico ha limitado el desempeño de las monedas de economías emergentes, especialmente aquellas con alta sensibilidad a episodios de incertidumbre internacional.
Además del escenario político internacional, los mercados mantienen seguimiento sobre las expectativas relacionadas con la Reserva Federal de Estados Unidos y los posibles cambios en la conducción de su política monetaria.
Especialistas consideran que el comportamiento del peso continuará dependiendo de la evolución del conflicto en Medio Oriente, del desempeño del mercado energético y de las señales económicas provenientes de Estados Unidos en los próximos días.