La industria de la curtiduría y el óxido de magnesio

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México es un gran productor de pieles. Debido a la tradición artesanal y a la disponibilidad de materias primas que existe en nuestro país se ha favorecido el desarrollo de la industria curtidora. Se conoce como proceso de curtido a la industrialización de las pieles que se utilizan en la elaboración de objetos con valor comercial como bolsas, chamarras y zapatos. La piel más común que se trata con este proceso es la de bovino, no siendo menos importante la de porcino, caprino, ovino. En menor cantidad se utiliza la de equino.

Soldadura con electrodo consumible continuo o soldadura con microalambre

Cosmos 2945

El proceso de soldadura con electrodo consumible consiste en lograr la fusión del metal base y del metal de aporte con el calor obtenido de un arco eléctrico que es mantenido con la punta del electrodo consumible de hilo continuo (microalambre) y la pieza de trabajo. La zona a soldar es protegida por un gas inerte, argón o helio (MIG- Metal Inert Gas), o por un gas activo, anhídrido carbónico (CO2) o mezcla de argón y anhídrido carbónico -Ar al 80% + CO2 al 20%- (MAG- Metal Active Gas).

Huella verde

Cosmos 2781

Cada vez que utilizamos un producto no solemos pensar en la cantidad de recursos naturales que fueron necesarios para fabricarlo y hacerlo llegar a nuestras manos. Desde el origen de la materia prima, la energía requerida (usualmente no renovable) para transformarlo, el transporte y hasta la energía que utiliza la tienda en la que lo compramos, de esto se trata la huella verde. Existe formalmente una definición que se utiliza en Biología para hacer el cálculo de la huella verde: es un indicador ambiental de carácter integrador del impacto que ejerce una cierta comunidad humana (país, región o ciudad) sobre su entorno, considerando tanto los recursos necesarios como los residuos generados para el mantenimiento del modelo de producción y consumo de la población.

El chicle: golosina prehispánica natural

Cosmos 1582

Tzictli es el nombre del chicle en Náhuatl, producto descubierto por los mayas, quienes lo aprovecharon de diferentes formas. Hoy en día se conoce en todo el mundo y se dice que su internacionalización comenzó en Estados Unidos, gracias a quien fuera uno de los más controvertidos presidentes de México: Antonio López de Santa Anna, quién de alguna manera –directa o indirectamente– llevó a un hombre de apellido Adams a pensar en la savia como un sustituto de los productos que se usaban para mascar, como el tabaco. Al tzictli le agregó azúcar y comenzó su comercialización. El sabor fue algo más difícil de añadir ya que el chicle no absorbe sabores, pero sí absorbe azúcar. Así que se le ocurrió a un vendedor de palomitas de Cleveland, Ohio, en 1880, mezclar saborizantes con jarabe de maíz y después añadir la mezcla al chicle. Como el jarabe es básicamente azúcar, el experimento tuvo éxito dando origen al primer chicle de menta con el nombre de Yucatán.