México obtuvo 100 puntos en sofisticación productiva, la calificación más alta entre los 20 países evaluados por el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2026, pero se ubicó en el octavo lugar regional con 52 puntos en el indicador general. Aunque 45.9% del valor agregado manufacturero proviene de industrias de tecnología media y alta, el país concentra 2% de las GPU identificadas en grandes instalaciones de cómputo regionales. El estudio también señaló la falta de un presupuesto específico identificado y de una hoja de ruta de ejecución para la estrategia nacional evaluada. El reto consiste en conectar la capacidad industrial y el talento académico con la infraestructura necesaria para desarrollar e implementar inteligencia artificial.
México mantiene una base manufacturera sólida, pero rezaga en inteligencia artificial
México cuenta con una de las estructuras industriales más preparadas de América Latina para incorporar tecnologías avanzadas, pero todavía enfrenta dificultades para traducir esa capacidad productiva en un mayor desarrollo de inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile, el país obtuvo 100 puntos en sofisticación productiva, la calificación más alta entre las 20 naciones evaluadas.
Sin embargo, México alcanzó 52 puntos en el índice general y se ubicó en el octavo lugar regional, por detrás de Chile, Brasil, Uruguay, Colombia, Costa Rica, Argentina y Perú.
Esta diferencia refleja una brecha entre la capacidad industrial del país y las condiciones necesarias para desarrollar e implementar soluciones de IA a mayor escala.
La manufactura mexicana ofrece condiciones para incorporar nuevas tecnologías
El indicador de sofisticación productiva considera factores como la participación de trabajadores en sectores de alta tecnología y el peso de las manufacturas de tecnología media y alta en la economía.
Según el estudio, 9.1% de la población ocupada en México trabaja en sectores de alta tecnología, frente a un promedio regional de 4.9%.
Además, 45.9% del valor agregado manufacturero mexicano proviene de industrias de tecnología media y alta, la mayor proporción de América Latina.
Estas condiciones representan una base para incorporar inteligencia artificial en procesos de fabricación, logística, diseño, control de calidad y automatización industrial.
No obstante, contar con instalaciones manufactureras avanzadas no garantiza que las empresas y el país dispongan de toda la infraestructura necesaria para desarrollar modelos propios de IA o ejecutar operaciones que requieren grandes capacidades de procesamiento de datos.
La infraestructura de cómputo representa una brecha tecnológica
Uno de los principales contrastes identificados por el ILIA 2026 se encuentra en la disponibilidad de unidades de procesamiento gráfico (GPU), equipos utilizados para realizar los cálculos intensivos que requieren el entrenamiento y funcionamiento de sistemas avanzados de inteligencia artificial.
De acuerdo con el índice, Brasil concentra 87.7% de las GPU identificadas en grandes instalaciones de cómputo de América Latina, mientras que México reúne apenas 2%.
Esta diferencia evidencia uno de los retos para el desarrollo tecnológico nacional: aunque México posee una base industrial importante para aplicar estas herramientas, su capacidad de cómputo identificada en el estudio es considerablemente menor que la del principal mercado regional.
Ampliar la infraestructura tecnológica resulta relevante para facilitar el desarrollo de modelos, el procesamiento de grandes volúmenes de información y la implementación de soluciones especializadas para las empresas manufactureras.
La ejecución de la estrategia nacional de IA enfrenta desafíos
El estudio también identificó áreas de oportunidad en materia de política pública. México obtuvo cero puntos en el apartado que evalúa si su estrategia nacional de inteligencia artificial identifica un presupuesto específico para su ejecución.
El resultado tampoco implica que el país carezca de inversiones en proyectos relacionados con IA, sino que el documento evaluado no establece recursos presupuestarios expresamente destinados a implementar la estrategia.
Asimismo, México obtuvo cero puntos en la existencia de una hoja de ruta de ejecución y 50 puntos en mecanismos de evaluación.
En contraste, Brasil y Colombia fueron los únicos países de la región cuyos planes identificaron montos presupuestarios específicos, según el estudio.
La CEPAL señala que el desafío regional no consiste únicamente en formular estrategias de inteligencia artificial, sino en contar con recursos, infraestructura y capacidad institucional para llevarlas a la práctica.
México cuenta con talento académico especializado
A pesar de las brechas identificadas, México dispone de una oferta académica relevante para desarrollar capacidades en inteligencia artificial.
El ILIA 2026 contabilizó 63 programas de maestría y 21 de doctorado relacionados con esta tecnología en universidades acreditadas, lo que coloca al país entre los que tienen una oferta académica amplia en la región.
El reto consiste en conectar esa formación especializada con las necesidades de la industria y con la infraestructura requerida para desarrollar e implementar soluciones tecnológicas.
Para el sector manufacturero, esta vinculación puede favorecer la incorporación de herramientas de IA en actividades como mantenimiento predictivo, inspección de productos, planificación de la producción y optimización de cadenas de suministro.
Sin embargo, el aprovechamiento de estas posibilidades dependerá de las capacidades tecnológicas disponibles y de las condiciones para trasladar el conocimiento académico a las operaciones empresariales.
El reto es convertir la capacidad industrial en desarrollo tecnológico
Los resultados del ILIA 2026 muestran que México cuenta con una estructura manufacturera favorable para adoptar tecnologías avanzadas, pero mantiene rezagos en infraestructura de cómputo y en aspectos relacionados con la implementación de su estrategia de inteligencia artificial.
Cerrar esta brecha requiere articular el talento especializado, las capacidades industriales y los recursos tecnológicos necesarios para desarrollar y utilizar estas soluciones.
La integración de la IA en la manufactura no depende únicamente de la presencia de fábricas avanzadas, sino también de la disponibilidad de infraestructura digital, personal capacitado y mecanismos que permitan llevar los planes de innovación a la práctica.