Alimentos funcionales, salud en cada bocado

Cosmos . Alimentaria 1122 Sin comentarios

En 2013, las tres principales causas de muerte en México fueron la cardiopatía isquémica, la diabetes y las enfermedades crónicas del riñón; todas estas enfermedades están relacionadas en mayor o menor medida con los hábitos alimenticios.

Dado que el consumo de alimentos procesados continúa aumentando, la industria ha realizado esfuerzos importantes por diseñar nuevos productos que permitan mejorar la salud y la calidad de vida de los consumidores. El tema, además, está fuertemente ligado a discusiones sobre políticas públicas y a la propia elección de lo que el consumidor considera mejor para su bienestar.

El concepto alimento funcional surgió en Japón en la década de 1980 con la publicación de la normativa “Alimentos para uso específico en salud” (Foods for specified health use o FOSHU), y surge como consecuencia de las medidas preventivas instauradas para mejorar la salud de las personas mediante la alimentación, con el objetivo de reducir el gasto en materia de salud generado por el tratamiento de enfermedades.

Aunque no existe ninguna reglamentación en México que estipule la definición, se puede decir que un alimento funcional es aquel que, además de contener componentes nutricionales, incluye otros elementos biológicamente activos que tienen una acción directa sobre la salud o la prevención de algunas enfermedades. Para algunas instituciones, aquellos productos a los que se les han eliminado algunos componentes como la sal o el azúcar también son considerados funcionales.

Si bien los alimentos funcionales incluyen una gama amplia de alimentos procesados, los más comunes entran dentro de seis clases: productos lácteos, vino, sal, jugos, huevo y cereales y pan (Figura 1).

Cabe aclarar que a un alimento funcional no necesariamente se le ha añadido artificialmente el “elemento funcional”; en el caso del vino, por ejemplo, los flavonoides ayudan a mejorar la salud cardiovascular y estos están presentes naturalmente en la bebida.


Figura 1: Principales alimentos funcionales.
Fuente: Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, Universidad de Chile y Federación Española de Sociedades de Nutrición y Dietética (FESNAD).

Alimentos funcionales y elección del consumidor

A nivel mundial, se considera que casi el 60% de los consumidores han adquirido algún alimento o bebida con una función específica en la salud, la cualidad más importante reportada es la cantidad baja o nula de colesterol.

Por otra parte, seis de cada diez consumidores buscan ingredientes que ya reconocen, además, eligen alimentos con ingredientes simples y naturales. Poco más de la mitad de los consumidores prefieren alimentos sin ingredientes artificiales, mientras que una cuarta parte de los adultos compran alimentos y bebidas orgánicas.

Se estima que el 80% de los consumidores consideran que los alimentos funcionales pueden ayudar a prevenir o retrasar la aparición de enfermedades coronarias, hipertensión, osteoporosis y diabetes tipo 2, esto sugiere que confían cada vez más en que el consumo de alimentos funcionales conlleva un beneficio tangible para la salud.

De acuerdo con datos de Euromonitor, se estima que a nivel global los alimentos funcionales crezcan entre 10 y 16% cada año.

Desgraciadamente para México no contamos con datos particulares; sin embargo se sabe que los consumidores mexicanos prefieren alimentos funcionales por sobre los light lo que significa que estos productos van ganando terreno. Un caso importante son las bebidas a base de soya, las cuales, según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), mostraron un incremento de entre 12 y 15% anual, lo que coloca a nuestro país un mercado estratégico para el producto.

En la soya, los componentes funcionales son las isoflavonas como la genisteina, daidzeina, gliciteina y sus respectivos glucósidos. Estas moléculas se consideran las responsables de la reducción de las tasas de cáncer, enfermedades al corazón, síntomas de menopausia y osteoporosis.

Se espera que el aumento en la oferta de alimentos funcionales ayude a mejorar las condiciones de salud de la población, mejorando la calidad de vida y reduciendo el gasto público y privado destinado al tratamiento de enfermedades.

La innovación y la investigación son un factor fundamental para lograr el objetivo más rápido y de manera más eficiente, así que la industria alimentaria tiene un gran reto por delante.

Si estás en busca de más información sobre tendencias en la industria alimentaria y de bebidas te invitamos a participar en TecnoAlimentos Expo del 26 al 28 de Mayo.

Conoce TecnoAlimentos Expo

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario


nueve − 3 =