Bioestimulantes, una nueva era en agricultura

Cosmos . Alimentaria, Química y petroquímica 1087 Sin comentarios

Se les llama bioestimulantes a las sustancias que promueven el crecimiento y desarrollo de las plantas. Se generan a partir de materia orgánica y microorganismos que ayudan a producir nutrientes como ácido húmico. Ayudan a mejorar el metabolismo de las plantas, les ayudan a ser más resistentes al estrés, plagas o enfermedades.

¿Cuáles son los tipos más comunes de bioestimulantes?

Pueden ser fitohormonas como giberelinas, citoquininas, ácido abscísico, ácido jasmónico, auxinas, ácido húmico, así como fungicidas del grupo de los triazoles y ácido salicílico, entre otros.

Los bioestimulantes se aplican principalmente para mantener el balance hormonal y vitamínico de las plantas, de esta manera son más tolerantes al estrés del medio ambiente o al mal manejo, permitiéndoles seguir con su desarrollo.

Los bioestimulantes dan nutrición complementaria a la planta. Estimulan el crecimiento y las funciones de las células y organismos provocando que se generen cultivos con mayor producción, sanos y fuertes.

Las propiedades entre un bioestiumante y otro pueden variar considerablemente debido a que cada uno tiene distinta composición química y son obtenidos de distintas fuentes naturales.

Es importante hacer cuidadosas pruebas en pequeñas áreas para evaluar el resultado del estimulante y poder escoger la mejor opción. El uso de estas sustancias debe considerarse como una inversión y no como un gasto. La idea es que el retorno de la inversión sea inmediato o a corto plazo, además se obtienen beneficios adicionales como el cuidado al medio ambiente, tales como evitar el uso de fertilizantes y plaguicidas.

Otros beneficios:

  • Aumentan la velocidad de crecimiento.
  • Incrementan el rendimiento del cultivo.
  • Proveen mayor desarrollo radicular.
  • Incrementan la materia orgánica del suelo.
  • Mejoran la calidad del producto cosechado.
  • Reducen estrés.
  • Proveen mayor resistencia a plagas y enfermedades.
  • Generan rentabilidad por la inversión.
  • Reducen el uso de agroquímicos.
  • Su uso permite el cuidado al medio ambiente.

Los beneficios son mayores si se utilizan en la etapa de desarrollo de la planta porque hay actividades de diferenciación y crecimiento celular, también porque esta etapa demanda un esfuerzo fisiológico importante.

Algunos estudios, como los llevados a cabo en el Centro de Capacitación y Tecnología de Semillas de la Universidad Agraria Antonio Narro en Saltillo Coahuila 1 y en el Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar2, entre otros, han comprobado que el uso de bioestimulantes mejora significativamente variables como el diámetro de tallo, la producción de flores, hojas, brotes, y la producción de biomasa total. Pero se deben cuidar los efectos negativos que puedan llegar a provocar, como menor altura de planta y ausencia de producción de semillas por el mal uso de estas sustancias.

Es importante mencionar que los bioestimulantes son una alternativa a la utilización de reguladores de crecimiento sintetizados químicamente porque se aíslan o se obtienen de recursos renovables y, por la naturaleza de los compuestos, las plantas los aceptan con facilidad.

En el mercado existen diversos bioestimulantes comerciales y tienen algunos de los siguientes componentes:

Auxinas: son fitohormonas. Promueven el crecimiento en longitud de la planta debido a que son parte del crecimiento y diferenciación celular. Estimulan el crecimiento y maduración de fruto y retardan la caída de hojas, flores y frutos no maduros.

Citoquininas: son otro tipo de hormonas vegetales que tienen como función estimular la germinación de semillas, mejorar la floración y también la producción de frutos sin semillas.
Giberelinas: estimulan la elongación de los tallos, inducen la formación de flores masculinas y ayudan en el crecimiento y desarrollo de los frutos.

Ácido abscísico: promueve la producción de proteínas de reserva en las semillas y aumenta su concentración conforme la semilla va madurando. Ayuda a la planta a adaptarse a la escasez de agua.
Ácido húmico: actúa directamente sobre la nutrición de la planta. Libera nutrientes fijados en el suelo, estabiliza el pH, aumenta la permeabilidad del suelo y su aireación y aumenta la capacidad de retención de agua.

Los bioestimulantes han revolucionado la forma de cuidar cultivos vegetales y generan un efecto benéfico sobre estos. Así mismo, reducen el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos, se produce menos contaminación ambiental y de alguna manera, utilizando bioestimulantes, se podría contribuir a superar el problema de demanda de alimentos.

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