¿Cómo elegir la mejor pila recargable?

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En la vida cotidiana es difícil imaginar varias cosas o actividades sin el uso de las pilas; muchos de los aparatos que se utilizan día con día funcionan gracias a ellas y ayudan a deshacerse de los incómodos cables. Sin embargo, la mala noticia es con son altamente contaminantes y sus componentes pueden llegar a ser un verdadero problema para la salud humana y ambiental. Por ello es importante reducir sus desechos y disminuir el consumo, una excelente opción son las pilas recargables.

El uso de las pilas recargables ha ido en aumento, y permite una reducción significativa en las toneladas de pilas que se desechan anualmente. Tienen eficiencias notables y un buen desempeño, además de que permiten el ahorro económico.

Debemos mencionar que las pilas recargables no son nuevas, de hecho, las baterías que utilizan los automóviles funcionan bajo el mismo proceso que las pilas recargables AA o AAA.

La diferencia entre una pila recargable y una no recargable es el tipo de reacción química que se genera en su interior. En el primer caso, la reacción es reversible, es decir, mediante un dispositivo adecuado se puede llevar la reacción de forma inversa. En el segundo tipo de pilas la reacción solo ocurre en un sentido y, por lo tanto, su fuente de energía se agota.

Las pilas recargables soportan un número finito de recargas, algunas de ellas admiten 150, mientras que otras soportan hasta 500 veces.

Tipos de pilas recargables

  • Pilas NiCd (Niquel-Cadmio): generalmente, estas pilas son baratas; sin embargo, tienen menor tiempo de vida útil, lo cual es una gran desventaja, además su capacidad de carga es reducida. Este tipo de pilas tiene un gran inconveniente: el “efecto memoria”, el cual se presenta cuando la pila se carga sin estar completamente descargada, en cierto momento la pila ya no puede cargarse por completo y en pocos meses ofrecen menos energía que cuando eran nuevas. El efecto está relacionado con la formación de pequeñas partículas de cadmio que interfieren en la recarga.
  • Pilas NiMH (Níquel-Metal Hidruro): estas pilas son las más utilizadas actualmente, soportan más recargas, tienen mayor capacidad y tiempo de vida, y no poseen metales pesados. Por su precio y ventajas, muchos las consideran la mejor opción en pilas recargables.
  • Pilas Li-ion (ion de litio): son las más costosas, pero son más livianas y muestran una gran capacidad energética y una alta resistencia a la descarga. Su problema reside en su sensibilidad a las altas temperaturas. Almacenan más energía y se usan principalmente en equipos como teléfonos celulares y computadoras portátiles (no se ofrecen en tamaños AA y AAA).

Recomendaciones para el uso de pilas recargables

Este tipo de pilas pueden ser muy sensibles al mal uso, por ello es importante que leas las instrucciones antes de comenzar a usarlas, las principales recomendaciones son:

  • En general, se recomienda cargar las pilas antes del primer uso. Pero en los instructivos se especifica si este paso se debe realizar o no.
  • No utilizar pilas y cargadores de diferentes marcas o capacidades. Habitualmente, las pilas se venden junto con un cargador adecuado, pero si se van a comprar por separado se debe preguntar si son compatibles.
  • Fijarse que las pilas siempre estén bien colocadas. La posición en la que se deben colocar las pilas varía de acuerdo al cargador y, generalmente, es muy específica.
  • Nunca recargar pilas alcalinas, carbón-zinc o pilas de litio.
  • Las pilas recargables pierden paulatinamente la carga aunque no estén en uso, si no son utilizadas en varios meses necesitarán entre 2 y 3 ciclos de carga.
  • Es importante cargar las pilas por pares, respetando la polaridad.

El tiempo de carga depende de cada modelo y marca, pero las pilas que se recargan lentamente suelen tener una mayor vida útil. Las pilas recargables pueden utilizarse prácticamente en cualquier aparato electrónico que use pilas alcalinas, salvo que el instructivo del dispositivo indique lo contrario. Sin embargo, su uso tiene mayor sentido en aquellos equipos que demandan gran cantidad de energía; en estos casos el uso de pilas recargables puede significar un ahorro notable: comparadas con pilas alcalinas, la inversión se recupera, en promedio, en solo 10 recargas. Y tomando en cuenta que algunas alcanzan hasta 500 o más, la inversión vale la pena.

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