De Prometeo al led

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La historia de la iluminación comienza con el descubrimiento del fuego. Según la mitología griega, es Prometeo quién entrega el fuego a los humanos, desafiando la autoridad de Zeus, este dios olímpico le impuso como castigo permanecer encadenado a una montaña donde una águila comía su hígado, como Prometeo era inmortal, su hígado volvía a formarse al anochecer y el águila regresaba a comerlo cada día.

Del conjunto de las invenciones humanas, controlar el fuego ha sido, sin duda, determinante para nuestra especie, ya que entre muchas cosas dependen de él, en una primera etapa calor y cocción, en una segunda se utilizó como herramienta de fuego-luz, es decir, de iluminación.

Mucho tiempo después, el fuego comenzó a ser utilizado a través de lámparas o velas para alumbrar en las horas de oscuridad, y constituyó un elemento básico e inseparable de las revoluciones industriales. Las lámparas de gas se utilizaron hasta principios del siglo XX.

El antecedente de los focos actuales se remonta a 1803, cuando el científico inglés Humphry Davy produjo la primera luz eléctrica o lámpara de arco, con dos varillas de carbón unidas a una gran pila que producía una enorme descarga que iluminaba todo. El problema es que duraba muy poco. Casi 100 años después, Thomas Alva Edison produjo la bombilla con filamento incandescente, o foco, que iluminó Pearl Street en Nueva York, en 1886.

El foco común o incandescente produce luz a partir de calor, una corriente eléctrica fluye a través de un delgado hilo de wolframio denominado filamento. La corriente lo calienta hasta alcanzar unos 3,000 oC, lo que provoca que emita tanto calor como luz; tienen una vida útil de 750 a 1,000 horas.

A mediados del siglo XX aparecieron las lámparas fluorescentes, que funcionan a partir de una descarga eléctrica en un gas (vapor de mercurio) que ilumina todo el tubo y posee un recubrimiento fluorescente. De ahí surgieron los llamados focos ahorradores o fluorescentes con una eficiencia cuatro veces mayor y una duración de 6,000 a 10,000 horas.

A pesar de ser una mejor opción, los focos ahorradores tienen algunas desventajas, como contener gas de mercurio en su interior, ser difíciles de reciclar o reutilizar ya que deben de canalizarse a lugares especializados donde se separarán cada una de sus partes pero no se cuenta con contenedores especiales para facilitar esas tareas.

Un foco ahorrador de 15 vatios es equivalente a un foco común de 60 vatios. Cada foco ahorrador consume la cuarta parte de electricidad que uno incandescente para obtener la misma luz. Esto implica un gran ahorro, pero es posible ahorrar aún más con los focos led (light emision diode o diodo emisor de luz, en español). Esta tecnología consiste en semiconductores que necesitan muy poca energía para iluminar de manera eficiente, producen luz con una pequeña corriente eléctrica; generan poco calor, son de mayor eficiencia lumínica y duran más, por lo que son una muy buena alternativa para sustituir a los focos tradicionales.

Representan una gran opción para las empresas, los hogares y las escuelas, así como también para los sistemas de trasporte y el alumbrado público. Actualmente su costo es bastante elevado con relación a los otros tipos de focos, pero no contamina y su vida útil es hasta cuatro veces mayor que la de un foco ahorrador.

En cuanto a consumo de energía, si un foco incandescente consume 60 vatios, uno ahorrador 15 y uno de led 12.5-10, además, se espera que para el año 2017, estos últimos, tan solo consuman 6.1, es decir, serán casi 10 veces más eficientes, además pueden desecharse en contenedores de basura ningún riesgo de intoxicación o devolverse a las compañías que los producen para que estas los reciclen.

Tomando en cuenta que es en las áreas de trabajo y en las oficinas donde más energía se gasta, y en segundo lugar en las residencias; utilizando tecnología led, el ahorro en el consumo y en el gasto económico se vería rápidamente reflejado en las cuentas de gastos y se estaría apoyando la protección del ambiente.

Esta tecnología crecerá sin duda y se mantendrá como la primera opción, mejorando constantemente y ampliando su uso, ya se encuentra en semáforos, luces de automóviles, adornos navideños, computadoras, pantallas y teléfonos, posteriormente permitirá crear paneles flexibles.

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