El dióxido de silicio (también conocido como sílice, sílica precipitada u óxido de silicio) es ideal para diversos procedimientos de elaboración de polímeros. En la industria podemos encontrar dióxido de silicio estándar, grado industrial, grado técnico, grado alimenticio y grado farmacéutico. En cuanto a las presentaciones, suele comercializarse en polvo, microperlas y gránulos, según el proceso de aplicación.
Para la fabricación de polímeros, el dióxido de silicio se utiliza como agente acoplante, también como relleno o extensor, permitiendo introducir una gran cantidad de volumen de polímero con poca resina, sin afectar negativamente las propiedades.
[bctt tweet=”En este post del #BlogIndustrial mencionamos las ventajas del #DioxidodeSilicio como carga en polímeros.” username=”CosmosOnlineB2B”]
Por ello, es una opción eficiente y versátil en su aplicación como carga de polímeros para la fabricación de caucho, suelas para calzado, neumáticos o guantes, entre otras manufacturas.
¿Cuáles son las ventajas del dióxido de silicio como carga?
El dióxido de silicio aporta las siguientes ventajas mecánicas cuando se utiliza como carga para polímeros:
- Reducción de la resistencia a la rodadura.
- Más elasticidad.
- Menor tasa de rotura.
- Estabilidad de la flexión.
- Resistencia a la tracción.
- Mayor dureza.
- Resiliencia.
- Incremento de viscosidad.
Entre otras propiedades físicas, también es una excelente opción porque brinda efecto opaco, resistencia a la abrasión, al calor y a ciertos productos químicos.
En cuanto al proceso industrial, las sílicas precipitadas se caracterizan por su fácil manejo, rápida incorporación y procesabilidad óptima, además son ideales para el moldeado por compresión, la extrusión y el moldeado por inyección. Cabe resaltar que el dióxido de silicio también representa la importante de ventaja de la optimización del polímero a un precio económico.
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