Recubrimientos anticorrosivos

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En el mercado existen distintas variedades de pinturas que se utilizan para diferentes fines, desde decorativas hasta de recubrimientos y anticorrosión, la utilidad que tienen para la industria estos productos es diversa.

Un anticorrosivo es un producto químico que se utiliza para proteger una superficie metálica de la corrosión, este proceso químico degrada los metales hasta llegar a corroerlos y oxidarlos. Dependiendo del espesor, se conoce como recubrimiento cuando es menor a 1mm, y cuando es mayor se le conoce como revestimiento.

Un recubrimiento anticorrosivo es una mezcla o dispersión relativamente estable de un pigmento en una solución de resinas y aditivos. Su composición o formulación debe ser tal que, al ser aplicada una capa delgada sobre un substrato metálico, sea capaz de formar una película seca uniforme que actúe como una barrera flexible, adherente y con máxima eficiencia de protección contra la corrosión.

Los componentes básicos de un recubrimiento son: resinas, aditivos, solventes y pigmentos. Estos componentes deberán mezclarse en el orden adecuado para obtener finalmente el producto terminado. La optimización, en cuanto a su formulación para un medio agresivo en particular, es el resultado de un intenso trabajo experimental de prueba y error, aunque aún no existe un recubrimiento que sea aplicable a todos los casos de corrosión.

Utilización

Como barrera impermeable. Dado que las moléculas de resina se unen o enlazan en tres direcciones ocluyendo al pigmento, se forma una barrera que, en mayor o menor grado, dependiendo de la calidad del recubrimiento, impide la difusión de los agentes de la corrosión al substrato.

Pasivación. El depósito de recubrimiento sobre el substrato metálico inhibe los procesos anódicos y catódicos de la corrosión, incluso actúa como un material dieléctrico (alta resistencia eléctrica) que impide el flujo de electrones.

Protección Catódica. Cierto tipo de recubrimientos con alto contenido de zinc como pigmento, actúan anódicamente al ser aplicados sobre acero. En este caso el substrato metálico es sujeto a una protección catódica con el zinc como nodo de sacrificio y no por la formación de una película impermeable.

El grado de protección que se consiga dependerá del tipo de película protectora, así como de su espesor. Antes de elegir un anticorrosivo es necesario considerar las siguientes condiciones:

  • La naturaleza del artículo a proteger, su tamaño y materiales empleados.
  • El estado de la superficie.
  • El modo de aplicación.
  • El tiempo de secado deseado en el caso de productos en base solvente.
  • Compatibilidad con procesos posteriores.
  • Duración deseada de la protección.
  • Las condiciones adversas a las que se expondrán los artículos a proteger.
  • Compatibilidad con otros materiales del proceso, como aceites de motor y pinturas.
  • Posibilidad de una protección secundaria, como un envase o envoltura posterior.
  • En caso de transporte posterior, la ruta y destino del mismo.

Actualmente existe una gran diversidad de recubrimientos cuya formulación o composición obedece a la resolución de un problema específico, hay recubrimientos anticorrosivos cuya finalidad es proteger un substrato de un medio corrosivo y se puede hablar de pinturas arquitectónicas que se utilizan esencialmente para fines decorativos. Mientras los primeros, con fines de formulación, requieren de uso de resinas y pigmentos altamente resistentes que permitan una alta eficiencia de protección, los segundos utilizan materias primas de menor resistencia que permiten obtener una gran diversidad de colores, tonos y efectos especiales.

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