¿Sabes qué hacer con tus desechos electrónicos?

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En todos los hogares se pueden encontrar varios artículos electrónicos –como teléfonos celulares, computadoras, tabletas o televisores– en desuso, a pesar de que sigan funcionando perfectamente, y también encontramos todos aquellos que han dejado de funcionar de un día para otro, pero se conservan con la idea de repararlos o intercambiarlos con alguien que pueda darles una segunda oportunidad, finalmente otros son desechados, aunque por lo regular no se les da el tratamiento que este tipo de artículos debe tener para su correcta disposición. La realidad es que estamos inundados de dispositivos electrónicos y no sabemos qué hacer con ellos, pero al mismo tiempo se tiene la necesidad de conseguir dispositivos nuevos o supuestamente mejorados, incrementando cada cierto tiempo la cantidad de aparatos que consideramos obsoletos.

A dos décadas de la explosión de la era digital en nuestro país, los desechos electrónicos se han convertido en un fenómeno poco calculado en cuanto a generación y tratamiento, ya que aumentó la producción de dispositivos, pero disminuyó el tiempo de vida útil de los mismos.

Según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), hasta 1997 un equipo de cómputo duraba en uso aproximadamente 6 años, mientras que en la actualidad uno de dos años se vuelve obsoleto y desechable, y esta tendencia no solo aplica en las computadoras, el aparato que más ejemplifica este hábito es el teléfono celular.

Tratamiento

La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos de la legislación mexicana califica a la basura electrónica como residuo de manejo especial y no lo considera peligroso, aunque diversas fuentes alertan sobre una potencial toxicidad de los retardadores de flama y los metales pesados que son componentes de los dispositivos electrónicos, como los éteres de bifenilos polibromados, plomo, selenio, mercurio, arsénico, cadmio y cromo.

El tratamiento de la basura electrónica como residuo especial contempla separar las partes de manera correcta para identificar qué elementos pueden reciclarse y destruir los tóxicos.

Sin embargo, existe una escasa tasa de reciclaje. México recicla solo el 10 % de estos desechos, y el resto queda en el olvido, almacenado en los hogares y oficinas hasta que se convierten en estorbo, o llegan a tiraderos de basura sin el trato adecuado.

Aunado a esta problemática, México y otros países en vías de desarrollo se han convertido en centros de importación de aparatos electrónicos en desuso, situación que genera un mercado transfronterizo poco formal y de tráfico ilícito. Parte de este mercado informal aprovecha los desechos que, de contar con mejores medidas, podrían explotarse en una industria bien constituida: separar para reuso metales preciosos como plata, oro y cobre.

El subprocurador de Inspección Industrial de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Arturo Rodríguez Abitia, explica que de una tonelada de teléfonos celulares se pueden extraer hasta 400 gramos de oro, en contraste con los 5-10 gramos obtenidos de una roca de mina.

En el mundo, únicamente Japón y Alemania alcanzan un volumen de reciclaje del 35 %, alentados por una política de responsabilidad compartida que obliga a los productores de dispositivos electrónicos a hacerse cargo de la basura electrónica al concluir su vida útil, según informes del INECC.

Regulación

Actualmente, la Profepa utiliza como base para la regulación de los desechos electrónicos dos tratados internacionales, los que también supervisa la Secretaría del Medio Ambiente:

El Convenio de Estocolmo, en el que México se compromete a eliminar el uso de bifenilos polibromados (BPB), éteres bifenílicos polibromados, y los productos que los contengan.

El Convenio de Basilea, que obliga a regular los movimientos transfronterizos de desechos eléctricos y electrónicos.

Sin embargo, a pesar de los reglamentos y leyes vigentes, el control del mercado informal y el aumento del reciclaje aún son puntos que deben fortalecerse en nuestro país.

Tendencias

Cuando las personas se percatan de que la basura electrónica está impactando en su vida cotidiana y en el entorno que habitan aumenta la búsqueda de soluciones, también por parte de las empresas, sobre los desechos electrónicos. Actualmente, la legislación mexicana está en camino de modificar la Ley General de Residuos para reclasificar a la chatarra electrónica de residuo de manejo especial a residuo peligroso, lo cual implicará mayores exigencias para los consumidores y los productores.

Por lo pronto, están emergiendo empresas, asociaciones y centros de acopio como opción para depositar los desechos electrónicos, estos sitios cuentan con los procesos de tratamiento correcto para evitar contaminación ambiental y aprovechar al máximo cada uno de sus componentes:

  • Separación de las partes.
  • Identificación de los elementos reciclables.
  • Destrucción de los elementos tóxicos e inservibles.

Dichos centros de acopio ofrecen las siguientes ventajas:

  • Recogen la basura a domicilio sin importar cantidades.
  • Ofrecen pagos simbólicos (no todas las empresas, pero el servicio de recolección es gratuito).
  • Generan evidencia fotográfica de la destrucción de los desechos (aunque no se aplica la misma exigencia que a las empresas que manipulan residuos peligrosos).
  • Cuentan con la regulación y certificaciones que los califican como profesionales en el manejo de residuos, garantizando así que los desechos no terminarán en vertederos.

Aunque existe un rezago social en el control y manejo de estos residuos, también hay un área de oportunidad para desarrollar más la industria del reciclaje en México, que permita aprovechar los recursos en su máximo potencial. Encuentra aquí a los expertos en manejo de chatarra electrónica que pueden ofrecerte este valioso servicio.

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