Cómo se desarrollan los envases para aerosoles

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En la actualidad hay tantos productos en botellas metálicas de aerosol que los envases para aerosoles forman parte de la vida cotidiana. La gama de productos que es posible envasar en aerosol es tan amplia que abarca a las industrias de la perfumería y cosmética, para el cuidado personal y del hogar, de recubrimientos, alimentos, automotriz y farmacéutica y de la salud, entre muchas otras.

Esta versatilidad hace que un envase para aerosol, que hoy en día puede fabricarse en metal, vidrio o plástico, sea una de las opciones de empaque y embalaje más prácticas que ofrece la industria al consumidor.

Como fabricante, elegir la opción de un envase de aerosol para un producto depende de que este se acople con los requerimientos de envasado y las características del producto, como su almacenaje y transporte, uso del consumidor final, gestión de residuos.

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Sin embargo, un envase para aerosol es más que un recipiente, se trata de un sistema no solo para almacenar, sino para despachar el producto.

El sistema de los envases para aerosoles

Estructuralmente, los envases para aerosoles más comunes, que son los hechos de hojalata, están formados por un cuerpo cilíndrico, un fondo y la cúpula o cono, que es la tapa superior que sirve de soporte para la válvula dosificadora.

La cúpula cumple varias funciones, alta resistencia a la presión interna, es el soporte de la válvula despachadora y forma parte de la estética del envase. En tanto, el fondo cóncavo da mayor estabilidad y soporte al envase frente a la presión interna.

La mayor parte de los aerosoles están fabricados con envases metálicos ligeros, cuyo espesor es inferior a 0.49 mm para capacidades no muy grandes.

Sin embargo, un aerosol, además de poseer una estructura, es todo un sistema para dispensar productos que cuenta con energía propia para funcionar debido al presurizado dentro del recipiente, a través de un propelente. Un propelente es un líquido con punto de ebullición menor a la temperatura ambiente, que es el medio para expulsar el producto del envase.

Desarrollo de un aerosol

Hay varias etapas involucradas en el proceso de fabricación de un envase para aerosol. El fabricante debe estar en constante comunicación con el cliente para cumplir con sus especificaciones.

Se puede partir de dos caminos para iniciar el desarrollo de un envase: el de la innovación y el de lo ya existente, otorgándole valor agregado. En ambos casos se evalúan tanto la naturaleza del producto a envasar (aspectos químicos y físico-químicos), como la competencia. Esto también involucra, más a profundidad, estudios sobre necesidades de consumo.

Análisis del producto

Con base en las características del producto a envasar se selecciona la materia prima y la forma del empaque. El sistema en aerosol consiste en fases líquidas y gaseosas, y debe seleccionarse un propelente que sea compatible con el tamaño de la partícula, la aplicación final, el flujo de expulsión y el área de dispersión.

Cabe destacar que el tamaño de la partícula es crucial para determinar la naturaleza del producto y ayuda a que el fabricante tenga la pauta de elegir el tipo de envase, la válvula, el activador, la fórmula y la presión del propelente dentro del contenedor hermético.

Compatibilidad, muestra inicial y pruebas de calidad y estabilidad

Este análisis no solo se hace una vez que se determina la compatibilidad de la fórmula con el propelente, sino que las pruebas también abarcan el comportamiento a lo largo del tiempo del producto envasado y comprueban su estabilidad. La pruebas determinarán:

  • La relación fórmula o producto/propelente
  • Propelente: tamaño de partícula, flamabilidad, presión de salida, solubilidad del agua.

Dichas pruebas de estabilidad pueden ser de 30, 60 o 90 días, se analiza la viscosidad, el pH, la presión a temperatura ambiente y a 50°C para evaluar olor, color, apariencia y acidez con aparatos infrarrojos y cromatografía de gases.

Las pruebas también incluyen el análisis de la estructura de los envases, como medir la profundidad y diámetro del envase, el patrón de rociado (velocidad y presión) y la calidad de la fórmula.

Pruebas de campo

Finalmente, una vez realizadas todas las pruebas de laboratorio se hace la transferencia de tecnología del laboratorio al área de producción para validar el proceso de fabricación y aprobar el primer lote.

El último paso es evaluar el desempeño final del producto y su comercialización cumpliendo con licencias, registros y patentes. No dudes en consultar de forma personalizada a nuestros proveedores de envases para aerosol en Cosmos Online.

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