México incorporó 20 nuevos parques industriales durante el primer año posterior al lanzamiento del Plan México, con inversiones privadas superiores a 700 millones de dólares. Los desarrollos podrían recibir a más de 240 empresas y se concentran principalmente en el norte, Bajío y centro del país. La expansión responde a la demanda de sectores como automotriz, electrónico, logístico y manufacturero, mientras las limitaciones de infraestructura continúan representando un desafío para atraer proyectos hacia el sur y sureste.
La infraestructura destinada a la actividad manufacturera y logística continúa expandiéndose en México. Durante el primer año posterior al lanzamiento del Plan México, la iniciativa privada incorporó 20 nuevos parques industriales en operación, cifra que representa aproximadamente 20% del objetivo establecido para 2030.
Estos desarrollos requirieron una inversión conjunta superior a 700 millones de dólares y estuvieron a cargo de 15 compañías inmobiliarias, de acuerdo con información de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP).
Los complejos se distribuyen en 10 estados y cuentan con capacidad para recibir, en conjunto, a más de 240 compañías cuando alcancen su ocupación total. Su incorporación amplía la oferta de espacios especializados para empresas que buscan instalar, trasladar o incrementar operaciones productivas dentro del territorio nacional.
Capital privado sostiene la expansión de espacios industriales
El crecimiento de este tipo de infraestructura está vinculado principalmente con las decisiones de inversión de desarrolladores privados y con los requerimientos de compañías nacionales e internacionales.
Claudia Esteves, directora general de la AMPIP, explicó que el desarrollo de los parques industriales sigue una dinámica distinta a la de otras obras de infraestructura. En este mercado, las empresas desarrolladoras identifican la demanda, seleccionan las zonas con potencial, adquieren los terrenos y destinan capital a la construcción de los complejos.
La participación gubernamental se concentra principalmente en generar condiciones regulatorias y facilitar la disponibilidad de infraestructura y servicios necesarios para el funcionamiento de las instalaciones.
Además, para que un desarrollo sea considerado oficialmente en operación debe contar, como mínimo, con una empresa instalada y realizando actividades. Bajo este parámetro, los nuevos proyectos se incorporan a una red nacional que actualmente suma 477 parques industriales activos.
Manufactura y logística presionan la demanda de infraestructura
La expansión coincide con la reorganización de cadenas productivas en Norteamérica y con el interés de las compañías por acercar operaciones manufactureras y proveedores a sus principales mercados.
Dentro de esta dinámica, las industrias automotriz, electrónica, logística y de manufactura ligera destacan entre las actividades que generan demanda de instalaciones y espacios industriales.
Para México, disponer de infraestructura adecuada se ha convertido en un componente relevante para atender nuevos proyectos productivos y fortalecer cadenas de suministro. Los parques no solamente ofrecen superficie para instalar plantas o centros de distribución, sino que dependen de conexiones carreteras, disponibilidad energética, suministro de agua, telecomunicaciones, servicios especializados y acceso a trabajadores capacitados.
Norte, Bajío y centro mantienen ventaja industrial
La ubicación de los nuevos desarrollos también refleja las diferencias existentes entre las regiones industriales del país. Una parte importante de los proyectos se concentra en el norte, Bajío y centro de México, incluyendo entidades como Nuevo León, Chihuahua, Jalisco y Querétaro.
Estas regiones cuentan con ecosistemas industriales consolidados, corredores logísticos, proveedores especializados y disponibilidad de talento relacionado con actividades manufactureras, factores que reducen las barreras para la llegada de nuevas operaciones.
En contraste, ampliar la infraestructura productiva hacia el sur y sureste permanece como uno de los desafíos para alcanzar una distribución territorial más equilibrada de la inversión.
Aunque existe interés por impulsar nuevos polos industriales en estas regiones, todavía deben atenderse necesidades relacionadas con energía, disponibilidad de agua, transporte, conectividad y formación de capital humano.
El avance de los primeros 20 proyectos muestra que la expansión de parques industriales ya comienza a traducirse en infraestructura operativa. Sin embargo, el cumplimiento de las metas hacia 2030 dependerá tanto de mantener el ritmo de inversión privada como de mejorar las condiciones que permitan extender la actividad manufacturera hacia regiones con menor desarrollo industrial.