BloombergNEF proyecta que los vehículos eléctricos e híbridos enchufables podrían representar 66% de las ventas de autos nuevos en México para 2040.
La transición hacia la electromovilidad podría redefinir el mercado automotriz mexicano en las próximas décadas. De acuerdo con el informe Long-Term Electric Vehicle Outlook 2026, elaborado por BloombergNEF (BNEF), los vehículos eléctricos de batería (BEV) y los híbridos enchufables (PHEV) podrían concentrar 66% de las ventas de vehículos de pasajeros en México para 2040.
El estudio plantea un crecimiento gradual de estas tecnologías durante los próximos años, con una aceleración hacia el final de la década de 2030, conforme aumente la oferta de modelos, se fortalezca la infraestructura de recarga y evolucionen las condiciones del mercado.
Electromovilidad ganaría participación de forma gradual
Según el análisis, durante 2025 se comercializaron en México más de 100 mil vehículos eléctricos e híbridos enchufables, cifra que representó alrededor del 7% del mercado de vehículos de pasajeros.
Las proyecciones indican que esta participación podría incrementarse hasta 17% en 2030, impulsada por una mayor disponibilidad de vehículos electrificados y el avance de la infraestructura asociada a su operación.
El punto de mayor transformación llegaría en 2037, cuando, por primera vez, las ventas de vehículos electrificados superarían a las de automóviles con motor de combustión interna.
Industria automotriz enfrentará una nueva etapa
El crecimiento de la demanda de vehículos eléctricos también implicaría cambios en las cadenas de suministro, los procesos de manufactura y el desarrollo de componentes especializados para la industria automotriz.
La producción de baterías, sistemas electrónicos, motores eléctricos y tecnologías de gestión energética podría adquirir un papel cada vez más relevante dentro del ecosistema automotriz de México, uno de los principales fabricantes y exportadores de vehículos a nivel mundial.
No obstante, el ritmo de esta transición dependerá de diversos factores, entre ellos la reducción en los costos de los vehículos, la expansión de la infraestructura de carga, la implementación de políticas públicas y la evolución del entorno comercial internacional.
De concretarse este escenario, la electromovilidad se consolidaría como uno de los principales motores de transformación para la industria automotriz mexicana durante las próximas dos décadas.