El aluminio es un material delgado y liviano comúnmente utilizado como material de embalaje debido a su baja densidad y alta resistencia a la corrosión. Sus aplicaciones son muy variables, sin embargo, su facilidad de rotura ha hecho que se combine con otros materiales para obtener una mayor resistencia, dando así origen a los envases laminados.
Los envases laminados, ya sean a base de papel o plástico, son utilizados en sectores como el alimentario o el farmacéutico para dotar a un producto de mayor resistencia y protección.
La propiedad más importante de estos envases es su alta barrera frente a agentes externos, proporcionando protección del contenido por largos periodos, aumentando así su vida útil.