El cloruro de níquel es un componente fundamental en los baños de electrodeposición utilizados para obtener níquel semibrillante, un acabado ampliamente empleado en la industria automotriz, metalmecánica y de bienes de consumo. Su función principal es mejorar la conductividad del electrolito y favorecer la disolución anódica, aspectos esenciales para mantener la estabilidad del proceso.
En sistemas de recubrimiento donde se requiere una capa intermedia con buena ductilidad, nivelación controlada y excelente adherencia para posteriores depósitos (como níquel brillante o cromo), el uso adecuado de cloruro niqueloso resulta estratégico.