En la fabricación de semiconductores, uno de los principales retos es mejorar la conductividad y la resistencia a la corrosión de los componentes sin comprometer su eficiencia. Los materiales utilizados en la galvanoplastia deben proporcionar una capa uniforme y estable que optimice el rendimiento del semiconductor en aplicaciones electrónicas avanzadas. Sin embargo, muchos metales presentan problemas de oxidación, variabilidad en la adherencia o limitaciones en la transmisión eléctrica.